martes, 4 de marzo de 2014

Prodigio

Cthulhu el que es nombrado y temido se desplaza etéreo por el paisaje, la presencia divina hace que los humanos se postren a su paso. Sólo vivimos para adorarlo y cumplir los deseos de nuestro amo. Cthulhu el infinito, el dador de vida y de muerte extiende su visión ufano en el valle de las cosechas (hombres y mujeres esclavos) listos para alimentarlo. Es un honor el día de hoy, entregar a mi hijo para que sea devorado…

Sergio F. S. Sixtos

6 comentarios:

  1. Fiuuu, un homenaje intenso y bien merecido :-)

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  2. Patricia, gracias por la visita, y sí, sería terrible tener a Cthulhu morando entre nosotros.

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  3. ¡Epa, por las dudas no voy por esos lares! Muy bueno, como siempre.

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