domingo, 12 de noviembre de 2017

#TweetPorViaje

Mi microrrelato pronto lo podrán leer en los vagones y estaciones del metro. Resultó ganador en la Cuarta Jornada de Literatura Breve #TweetPorViaje, organizado por la secretaría de Cultura de la CDMX y el Sistema de Transporte Colectivo Metro.

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jueves, 23 de marzo de 2017

Avivado

   El edificio respira, el hierro fundido y la piedra se estremecen por el contacto del aire y las paredes susurran voces que nadie escucha. Las columnas crujen y la madera de puertas y pisos palpitan por la cadencia de un corazón cansado. En la fachada, las ventanas ciegas palpan la calidez del Sol y los rasguños fríos de la noche. Como el gran árbol de un bosque, la ciudad ha crecido a su alrededor agresiva e indiferente. El edificio pretende probar y admirar lo que se mueve. El granito transmuta su naturaleza y del friso engendra un ser humano curioso que olfatea, ve y saborea cada rincón del mundo.


Sergio F. S. Sixtos
Imagen tomada de: http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-126/

viernes, 17 de marzo de 2017

El gato y el ratón

     En silencio conté los pasos, clasifiqué aromas y busqué entre el azar. Las huellas al principio no eran claras y muy atrás quedaron las pistas falsas, llegaron los mensajes ocultos que reclamaban ser descubiertos.
   Guiaste mis sueños aunque nunca lo deseaste, rebusqué bajo las hojas de la memoria para encontrarte. 
     El hombre de aspecto bonachón que todas las mañanas compra el diario y chocolate caliente en el minisúper; al medio día el sudor mancha su camisa y es de andar rápido similar a un pequeño pingüino que teme ser perseguido y engullido.
     Seguí tus pasos, que ya son míos, visité tus lugares de la ciudad, rondé por las mismas esquinas y forniqué con las mismas putas. Soy parte de ti.
     Entiendo las razones por las que has matado y me enseñaste que el medio es el fin. Me aproximo y tus mensajes no disuaden la marcha. Dejas el rastro de tu ponzoña salpicado en las aceras.
     Sentado en la banca con expresión ausente, permites que me acerque conociendo el riesgo. Nos saludamos como viejos amigos y hablamos de las señales que tejiste para mí. El arma abulta el bolsillo del abrigo, es mi momento, desenfundo la pistola; soy malo jugando contra el azar. No imaginé que fueras tan buen tirador, el disparo perforó mi frente y la larva de plomo se alojó en mi cerebro.

Sergio F. S. Sixtos


Relato publicado originalmente en la antología Dispara usted o disparo yo, edición digital de la Revista Brevilla 2017. Puedes ver la revista si haces click aquí.




jueves, 23 de febrero de 2017

38 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería

El martes 28 de febrero a las 19 h. presentaremos Palabráfago, mi libro de microficciones que fue editado por Oliver Miranda Charles bajo el sello de Infame y Sikore Ediciones.


Tendré el placer de compartir la tertulia con el Dr. José Manuel Ortiz Soto, nos vemos en el Salón Libro Club CDMX.
¡No faltes!






sábado, 14 de enero de 2017

Piélago

   El tentáculo del kraken se enredó en el trinquete y el poderoso apéndice lo partió en dos, las velas cayeron sobre la humanidad de Sancho Panza que a toda prisa se deshizo de los aparejos, boqueaba en busca de aire ante el temor de caer al agua. Por un instante el escudero observó a don Quijote saltar cual rata escuálida sobre la extremidad del coloso y emprenderla a puñaladas. El manchego cerró los ojos y deseó vivir un día más y si tal gracia era concedida, hacer suficiente penitencia la cual sería impuesta por el primer religioso con el que se encontrase, una vez abandonado aquel maldito Bergantín de nombre azucarado: La Dulcinea; pero de funestas venturas para un humilde campesino, que del mar solo conocía los manjares y la mente golosa y traicionera se proyectó hacia un potaje de judías con pescado de Fontanosas o unas migas con asaduras de San Benito. “¡Maldita la hora ya por fenecer y solo la barriga razona!”, pensó Sancho Panza y con la boca abierta vio a don Alonso Quijano o don Quijote ─la mollera del escudero ya no sabía a quién servía─, rematar al gigantesco molusco con una espada oxidada. 

Sergio F. S. Sixtos




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